Mujer de espaldas con vestido blanco y sombrero de paja en la mano, en una tarde de verano en el campo

Melasma y manchas solares: qué es cada una y qué puede hacer tu rutina

el 17 de octubre de 2026
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    El melasma es una hiperpigmentación crónica de la cara: manchas cafés o grisáceas, de borde irregular y casi siempre simétricas, en pómulos, frente, labio superior o nariz. Aparece sobre todo en mujeres con fototipo III a V, se relaciona con hormonas (embarazo, anticonceptivos), con el sol y con la luz visible, y tiende a volver. Lo diagnostica y lo trata una dermatóloga. Tu rutina puede proteger y ayudar a que el tono se vea más uniforme, pero no lo hace desaparecer.

    Tres manchas que se confunden

    Frente al espejo, casi todas las manchas cafés parecen la misma. No lo son. Las revisiones sobre hiperpigmentación facial estudian por separado tres que aparecen con frecuencia en la cara de una mujer adulta.1

    • Lentigo solar. La mancha de sol clásica: plana, de borde bien definido, del tamaño de una lenteja o más, en las zonas que más sol han recibido (pómulos, dorso de las manos, escote). Aparece con los años y se queda; no cambia con el embarazo ni con la pastilla.
    • Hiperpigmentación postinflamatoria. La marca que deja un granito, una quemadura, una depilación que irritó o un rasguño. Sigue la forma de la lesión que la causó y suele aclararse con los meses, más rápido si la cuidas del sol.
    • Melasma. Manchas más difusas, de contorno irregular, cafés o grisáceas, casi siempre en espejo: los dos pómulos, la frente, el bigote. Se oscurecen en verano y se aclaran un poco en invierno.

    El melasma tiene una preferencia femenina muy marcada. La proporción que se acepta en general es de nueve mujeres por cada hombre.2 Se ve sobre todo en fototipos intermedios, del III al V, que son los de buena parte de las mujeres en México.3 Saber cuál tienes importa: lo que va bien con un lentigo puede irritar un melasma.

    9 de 10

    personas con melasma son mujeres, según la proporción que se acepta en general en la literatura dermatológica.2

    Por qué el melasma vuelve: hormonas, calor y luz

    El melasma es una condición crónica: los melanocitos de esa zona responden de más a estímulos que en otra piel pasarían sin dejar huella. La revisión de Handel y colegas, publicada en 2014 en Anais Brasileiros de Dermatologia, lo describe como una hipermelanosis adquirida y crónica, y concluye que por su alta tasa de recaída necesita un manejo a largo plazo.3

    Los disparadores mejor documentados son estos:

    • Hormonas. En 40 a 50% de las pacientes, el embarazo o los anticonceptivos orales marcan el inicio. Entre las mujeres que toman anticonceptivos combinados, de 8 a 34% desarrollan melasma, según los estudios que recoge esa misma revisión.3
    • Sol. La radiación ultravioleta lo desencadena y lo empeora, según estudios clínicos y de laboratorio.2
    • Familia. En un estudio internacional con 324 pacientes, 48% tenía al menos un familiar con melasma, casi siempre madre, hermana o hija.3

    El calor aparece más en la consulta que en los ensayos. Handel y colegas citan a personas que trabajaban de noche junto a hornos de panadería y a quienes les costaba más controlar sus manchas, pero aclaran que el papel del infrarrojo y del calor todavía no está claro.3 Tómalo como una pista razonable, no como una regla.

    El melasma del embarazo suele aclararse, con tratamiento, en el año siguiente al parto, aunque hasta 30% de las pacientes conserva algo de pigmento.3

    Manos aplicando una crema sobre el dorso con luz natural
    Protector en cara, cuello y dorso de las manos, todos los días.

    La luz visible y el protector con color

    Durante años se pensó que bastaba con frenar los rayos UVA y UVB. Después se vio que la luz visible, la misma que nos deja distinguir colores y que representa cerca de 44% de la energía solar que llega a nivel del mar, también pigmenta. En pieles oscuras produce una pigmentación más intensa y más duradera que el UVA1; en piel tipo II no se observó ese efecto.4

    Los filtros orgánicos que llevan casi todos los protectores no bastan para bloquear la luz visible.4 Lo que sí la frena son los pigmentos: óxidos de hierro y dióxido de titanio de tamaño pigmentario, los mismos que dan color a un protector con tono o a una base. En la lista de ingredientes aparecen como Iron Oxides o CI 77491, CI 77492 y CI 77499.

    En 2025, un ensayo aleatorizado en el sur de Francia siguió durante cinco meses de verano a 42 mujeres con melasma, de fototipo III y IV. La mitad usó al menos dos veces al día un protector FPS 50+ con color (con óxidos de hierro); la otra mitad, uno sin color con protección UV parecida. Al final, la diferencia de color entre la mancha y la piel de alrededor se redujo de forma significativa solo en el grupo con color. La gravedad clínica bajó en ambos grupos sin diferencia entre ellos, y el estudio lo financió el fabricante de los dos productos.5 Con esos matices, el mensaje coincide con el de las revisiones, que ya habían visto menos recaídas cuando al filtro UV se le suman bloqueadores de luz visible como el óxido de hierro.2

    Activos cosméticos con más evidencia para el tono

    Una revisión de 2020 en Dermatologic Therapy reunió los diez activos cosméticos con más datos para la hiperpigmentación facial: tiamidol, ácido kójico, vitamina C, arbutina, retinol, niacinamida, ácido ferúlico, resorcinol, extracto de raíz de regaliz y soya. Muchos actúan sobre la tirosinasa, la enzima que pone en marcha la fabricación de melanina.1 Varios aparecen en fórmulas de SIALBÉ.

    • Vitamina C. Está en la lista por su efecto sobre la luminosidad y el tono, además de su papel antioxidante. Sus derivados estables, como el 3-O etil ascorbato, aguantan mejor en el frasco que el ácido ascórbico puro.
    • Niacinamida. No frena la tirosinasa. En el estudio de Hakozaki y colegas (2002), en cultivos celulares, redujo entre 35 y 68% el paso de melanosomas (los paquetes de pigmento) del melanocito a las células de la superficie. En la parte clínica, 18 personas con hiperpigmentación usaron una crema con niacinamida al 5% frente al mismo vehículo sin activo, y a las cuatro semanas el pigmento se veía menos.6
    • Ácido kójico y regaliz. Ambos están en la revisión de 2020. El kójico se obtiene del koji (Aspergillus oryzae), el hongo con el que se fermenta el arroz para el sake.

    Lo que ninguna revisión dice es que un sérum sustituya el manejo médico del melasma. Una revisión de 2024 en Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology propone un abordaje por pasos donde los inhibidores tópicos de la tirosinasa van primero, prefiere el tiamidol o el ácido tranexámico frente a la hidroquinona, el kójico o la arbutina, y advierte que después de láser o luz las recaídas a los 3 a 6 meses son probables.7 Qué activo, a qué concentración y por cuánto tiempo es una decisión de consulta.

    Una rutina realista si tienes tendencia a manchas

    1. Limpia sin tallar. Agua tibia y un limpiador que no deje la piel tirante. La irritación también deja marcas, sobre todo en fototipos III a V.
    2. Antioxidante. Un sérum con vitamina C, tres o cuatro gotas sobre la piel limpia.
    3. Protector de amplio espectro, FPS 50. Unos dos dedos de producto para cara y cuello, 15 minutos antes de salir, también en días nublados.
    4. Color encima. Si tu dermatóloga confirmó melasma, suma una capa de protector o base con óxidos de hierro.
    5. Reaplica. Cada dos horas si estás al aire libre, y busca la sombra en las horas de sol fuerte. El sombrero de ala ancha cuenta.
    6. Noche. Limpia, aplica lo que te indicó tu dermatóloga o tu sérum para el tono, y termina con crema.

    Lo que SIALBÉ puede aportar aquí es el paso de todos los días. El Protector Solar Facial · Crema FPS 50 combina óxido de zinc y dióxido de titanio con filtros orgánicos y deja un acabado luminoso sin rastro blanco; no lleva óxidos de hierro, así que, si tu dermatóloga confirmó melasma, ponle encima una capa con color. Para las manchas de sol y el tono apagado, el Sérum Elixir Pure C reúne vitamina C estable al 20%, ácido kójico, ácido azelaico y regaliz; es de noche y, con uso constante y protector diario, ayuda a que las manchas de sol se vean más tenues y el tono más uniforme. No es un tratamiento para el melasma: el melasma lo diagnostica y lo trata tu dermatóloga, y ella decide qué activos te convienen. Haz una prueba de 48 horas detrás de la oreja antes del primer uso. Si estás embarazada o lactando, revisa los ingredientes con tu médico antes de usarlos.

    Con el melasma, la meta realista es que la mancha se vea más tenue y no vuelva a oscurecerse cada verano. El protector de todos los días es lo que sostiene cualquier avance.

    Lo que solo puede indicar una dermatóloga

    Ve a consulta si una mancha es nueva, si cambia de forma, de color o de tamaño, si sangra o pica, o si apareció con un embarazo o un anticonceptivo. Algunas lesiones pigmentadas no son un asunto cosmético, y solo una revisión con dermatoscopio lo aclara.

    Con el diagnóstico hecho, la dermatóloga elige entre fórmulas tópicas de receta, ácido tranexámico en sus distintas vías, peelings o láser, y casi siempre combina varios.7 Ningún cosmético reemplaza ese paso. Pide también un plan para después: como el melasma es crónico, el seguimiento a largo plazo forma parte del manejo.3

    Preguntas frecuentes

    ¿El melasma se quita para siempre?

    No suele desaparecer de forma definitiva. Es una condición crónica que se controla: con manejo médico y protector diario las manchas pueden verse mucho más tenues, pero tienden a regresar con el sol del verano, un embarazo o un cambio hormonal. Por eso las dermatólogas plantean un plan de mantenimiento a largo plazo.

    ¿Por qué me salió melasma en el embarazo?

    Los cambios hormonales del embarazo son uno de los disparadores más conocidos, junto con el sol y la genética. Suele aclararse, con tratamiento, en el año siguiente al parto, aunque en hasta 30% de las mujeres queda algo de pigmento. Si estás embarazada o lactando, revisa los ingredientes con tu médico antes de usar cualquier producto para manchas.

    ¿Sirve un protector solar con color para el melasma?

    Sí tiene sentido. La luz visible también pigmenta, sobre todo en fototipos III a V, y los filtros orgánicos no la bloquean. Los óxidos de hierro de los protectores con color sí. En un ensayo de 2025 con 42 mujeres, el protector con color emparejó mejor el tono entre la mancha y la piel de alrededor.

    ¿Cómo sé si mi mancha es melasma o una mancha de sol?

    El lentigo solar es una mancha plana, de borde bien definido, que aparece en zonas muy expuestas y no cambia con las hormonas. El melasma es más difuso, irregular, simétrico en ambos lados de la cara y se oscurece en verano. Aun así, el diagnóstico lo hace una dermatóloga, a veces con dermatoscopio.

    Referencias

    1. Searle T, Al-Niaimi F, Ali FR. The top 10 cosmeceuticals for facial hyperpigmentation. Dermatol Ther. 2020;33(6):e14095. doi:10.1111/dth.14095
    2. Ogbechie-Godec OA, Elbuluk N. Melasma: an up-to-date comprehensive review. Dermatol Ther (Heidelb). 2017;7(3):305-318. doi:10.1007/s13555-017-0194-1
    3. Handel AC, Miot LDB, Miot HA. Melasma: a clinical and epidemiological review. An Bras Dermatol. 2014;89(5):771-782. doi:10.1590/abd1806-4841.20143063
    4. Narla S, Kohli I, Hamzavi IH, Lim HW. Visible light in photodermatology. Photochem Photobiol Sci. 2020;19(1):99-104. doi:10.1039/c9pp00425d
    5. Polena H, Queille-Roussel C, Graizeau C, Duteil L, Sayag M, Passeron T. Comparison of visible light-protective tinted sunscreen to untinted sunscreen to protect melasma patients during summer: a prospective randomized investigator-blinded study. J Cosmet Dermatol. 2025;24(10):e70450. doi:10.1111/jocd.70450
    6. Hakozaki T, Minwalla L, Zhuang J, et al. The effect of niacinamide on reducing cutaneous pigmentation and suppression of melanosome transfer. Br J Dermatol. 2002;147(1):20-31. doi:10.1046/j.1365-2133.2002.04834.x
    7. Philipp-Dormston WG. Melasma: a step-by-step approach towards a multimodal combination therapy. Clin Cosmet Investig Dermatol. 2024;17:1203-1216. doi:10.2147/CCID.S372456

    Este texto es información sobre cuidado de la piel y no sustituye la consulta con tu dermatóloga o médica.

    Por: Alejandra Haro